18 de mayo de 2007

24 HORAS DESPUÉS


Ya ha pasado un día completo desde que terminara la final de la Copa de la UEFA de ayer. Todavía se me empañan los ojos cada vez que aparecen imágenes de todo lo sucedido durante estas últimas horas por la televisión. Es muy duro ver como tu equipo domina una final ante el que muchos consideran el mejor equipo de Europa. Nosotros, con 10 jugadores españoles, de los cuáles seis han sido formados en la cantera, fuímos capaces de borrar del campo durante más de una hora de juego a la nueva maravilla del fútbol europeo. Solo un suizo, tiene narices, vestido de árbitro podía cruzarse en nuestro camino hacia la gloria con la expulsión de Moisés, pero aún así, el equipo mantuvo la fe hasta el final y no bajó los brazos hasta el último segundo del partido. La historia parecía que estaba de nuestro lado por una vez, pero los penaltis volvieron a mostrar el lado más cruel y injusto del fútbol y el Sevilla se acabó llevando la copa.

Desde mi punto de vista, todos los pericos debemos estar orgullosos de lo que nuestros jugadores hicieron ayer. Todos, del primero al último, lo dieron todo sobre el terreno de juego, demostrando así su compromiso con los colores que visten y que han paseado con orgullo y de modo intachable por toda Europa. Este equipo sólo podía dejar escapar el título en los penaltis, sobre el terreno de juego nadie le ha podido ganar y eso es algo que quizas ahora no valoremos lo suficiente, pero con el tiempo nos daremos cuenta de que lo que vivimos en la noche de ayer ya es el capítulo más brillante de la historia de nuestro centenario club. Ahora, debemos saber aprovechar el momento y seguir creciendo año a año, ya que el futuro es nuestro. En dos años, a mucho tardar, estaremos en nuestro nuevo estadio. Ahora debemos saber mantener este grupo de jugadores que tantas alegrías nos dieron el año pasado, tantas alegrías nos han dado esta temporada y que tantas alegrías nos darán en un futuro muy cercano.

Por otro lado no quería dejar de mostrar mi solidaridad con todos aquellos que por culpa de un desalmado se quedaron sin viajar hasta Glasgow, entre los que tengo bastantes conocidos. Desde aquí les quiero hacer llegar un abrazo. ¡Animos, pericos!

3 comentarios:

somospericos dijo...

En primer lugar decirte que encantado de encontrar otro blog perico, la verdad que somos ya muchos que ponemos un poco de nosotros para dar la indormacion del Mágico. Y nada de la final que comentar, pues que solo me puedo quedar que cada vez estoy mas orgulloso de mi equipo y que ser perico es un pasad. Se ha demostrado que somos los mejores, alemnos en el sentimiento no nos gana nadie.

Toni dijo...

Nadie pensaba que el futbol podía ser tan injusto, y menos con nosotros, vistos los precedentes, pero stoy convencido de que no pasaran 19 años para poder volver a ver otra final europea nuestra

Aun así, pensando todo lo que cuesta de llegar hasta la final, sufriendo como siempre (en Lisboa donde más), y viendo la oportunidad que dejamos escapar, es natural la cantidad de lagrimones que soltamos todos al acabar el partido.

Toni "yuspis"

Spitfire dijo...

Quan va marcar Jônatas vaig començar a plorar; i és que no vaig poder aguantar-me més. Això sí, eren llàgrimes de felicitat. Era com una llum que ens va il·luminar, com una senyal de que aquesta UEFA era nostra.

Pocs minuts després, les llàgrimes van ser de dolor, de ràbia.. van ser les llàgrimes més amargues que he plorat pel futbol. Ni tan sols el meu pare va ser capaç de consolar-me al sortir de Hampden Park. Després, em vaig adonar que el meu germà petit, de 10 anys, plorava tant o més que jo, i encara em vaig posar més trist. I durant els 600 kms de Glasgow a Londres, on haviem d'agafar l'avió cap a casa, només feia que pensar en el partit. I m'adonava que, tot i haver perdut, em sentia ORGULLOSÍSIM d'aquest Espanyol. Havíem caigut, sí, però amb el cap ben alt. I és que a vegades el futbol és massa cruel i injust.

Al arribar a casa a les 21h del dijous, sense haver descansat, vam encendre la TV i el primer que vam veure van ser les imatges dels jugadors plorant a l'arribada a Montjuïc. No vaig poder aguantar i vaig esclatar de nou a plorar. Però de nou, orgullosísim del que haviem fet, de que els meus jugadors s'haguéssin deixat la pell al camp per nosaltres i que mostréssin plorant, que realment ho havien donat tot per guanyar. I és que, per a nosaltres, tot i no haver portat la Copa a bcn, són els veritables campions. I així s'ho vam fer saber a Hampden Park al acabar la tanda de penals, quan els vam acomiadar a crits de "Campions, campions" i "Espanyol, Espanyol".

En fi, que han estat masses emocions en tan poc temps que no sé descriure-ho. Senzillament, com qualsevol altre espanyolista, puc dir que em sento orgullòs, i avui més que mai, de ser perico. Una abráçada... i visca l'Espanyol!